**********************************************************************************
EL REBE ENSEÑA
**********************************************************************************

 Selección de Comentarios
extraídos de las obras del
LUBAVITCHER REBE
RABI MENAJEM M. SCHNEERSON

 Publicado y (c) por
EDITORIAL LUBAVITCH SUDAMERICANA
S. Luis 3281 - (1186) Buenos Aires
Argentina
Telefax: (54-1) 865-0625
e-Mail: kehot@iname.com

 ==================================
| Home Page: http://www.kehot-lubavitch.com.ar |
==================================

 -- Traducción Libre --

 -- 148 --
SHABAT SHMINI ATZERET - SIMJAT TORA
1) FUENTE DE VERDAD
2) EL CONTRATO MATRIMONIAL

*************** 

Fuente de Verdad

 Abreva agua con júbilo, de los ma-nantiales de la salvación.
 -- Isaías 12:3

 En la ley judía, el agua es el agente de purificación. Una persona u objeto que se han vuelto ritualmente impuros deberán ser sumergidos en un manantial o estanque de agua (mikvé) para recuperar su pureza.

 Mientras que ambos, el manantial y el estanque-mikvé, purifican, hay una importante diferencia entre ellos.

 La mikvé deber contener por lo menos cuarenta seá de agua (aprox. 330 litros) y debe ser agua estanca, recogida dentro del suelo. El agua de mikvé en movimiento no puede purificar; hasta la más pequeña pérdida por una fisura en las paredes de la mikvé convierten a sus aguas en "corrientes" y la descalifican. El manantial -agua que fluye continuamente de su fuente subterránea-, sin embargo, no tiene ninguno de semejantes criterios limitadores: la más diminuta cantidad, aun si está fluyendo libremente, tiene el poder de purificar la más severa de las impurezas.

 La lección es clara: Si uno desea lograrlo todo por sus propios medios, fiándose de sus propios sentimientos e intelecto para orientarlo en la senda apropiada, mejor será que esté bien equipado para la tarea. Deberá poseer un mínimo de muchos "litros" de comprensión y fortaleza. Adicionalmente, está muy limitado en cuanto a dónde puede ir: debe estar contenido y medido por "paredes" fuera de sí mismo; pues sin un "control" objetivo, es susceptible a todo tipo de distorsiones. Una mikvé que no se ajusta a estos criterios no solamente fracasa en la tarea de purificar y refinar todo aquello con que entra en contacto, sino que ella misma es vulnerable a la contaminación.

 Pero aquel que conserva un nexo inquebrantable con su fuente, no tiene limitaciones tales. Uno cuya lealtad es exclusivamente a la voluntad de su Creador, con la negación de todo vestigio de su propio ser, tiene el poder purificador del manantial. Su intelecto puede no ser el más profundo, sus talentos pueden ser bastante poco espectaculares, pero lo poco que tiene puede enfrentar efectivamente la más desafiante de las tareas. Asimismo, tampoco precisa de paredes contenedoras o "comunidades cerradas" para salvaguardar su integridad: dondequiera vaya y fluya, tiene un efecto positivo sobre su entorno y jamás se ve influenciado negativamente por las imperfecciones de éste. Pues no importa cuán escasos sean sus recursos, ni a dónde se aventure, se mantendrá firmemente conectado a su Fuente Suprema.

 De una Sijá del Rebe, Sucot 5716

 * * * * *

 El Contrato Matrimonial

 ¿Cuál fue el logro más grande de Moshé? ¿Sacar a los judíos de Egipto? ¿Partir el Mar? ¿Recibir la Torá de Di-s y transmitirla a la humanidad?

 Si hemos de juzgar por la síntesis final de la Torá acerca de su vida, el acto más grandioso de Moshé fue romper las Dos Tablas del Pacto, inscriptas con los Diez Mandamientos por la Mano misma de Di-s.

 En los versículos de cierre de Deuteronomio leemos:

 Moshé, el sirviente de Di-s, murió allí, en la tierra de Moav... Y nunca desde entonces se alzó en Israel un profeta como Moshé, a quien Di-s conoció cara a cara; [quien realizó] todas las señales y maravillas que Di-s [lo] envió a ejecutar en la tierra de Egipto... [quien equiparó] aquella poderosa mano, aquellos enormes actos temibles, [y aquello] que Moshé hizo ante los ojos de todo Israel.

 Rashi[1], en su comentario a la Torá, interpreta su último versículo de la siguiente manera:

 Aquella poderosa mano: "que él recibió en sus manos la Torá, contenida en las Tablas".

 Aquellos enormes actos temibles: "los milagros y hazañas que realizó en el 'desierto grande y temible'"[2].

 [Aquello] que Moshé hizo ante los ojos de todo Israel: "que su corazón lo envalentonó para romper las Tablas ante sus ojos, como está escrito: '[y tomé las dos Tablas y las arrojé de mis manos] y las rompí ante vuestros ojos'[3].

 La opinión de Di-s, entonces, concordó con la suya, como está escrito: '[...las primeras Tablas,] que rompiste'[4] - Yo afirmo tu fortaleza por haberlas roto". (La palabra hebrea asher ("que") también puede leerse como ishur, que significa "concordar" y "loar". Así, las palabras de Di-s a Moshé, "...las primeras Tablas que rompiste", pueden entenderse también como: "Yo te afirmo por haberlas roto" o "Gracias (ieasher kojajá) por haberlas roto"[5]).

 Clímax Enigmático

 La rotura de las Tablas fue un suceso por demás trágico, significando un quebranto en la relación especial entablada por Di-s e Israel en Sinaí, una relación encarnada por la Torá y encapsulada en los Diez Mandamientos que Di-s inscribió sobre las Tablas.

 De hecho, nuestros Sabios ven la rotura de las Tablas como la fuente de todas las tragedias posteriores de la historia judía: "De no haberse roto las primeras Tablas", declara el Talmud, "ninguna nación hubiera podido subyugar alguna vez al pueblo judío"[6].

 Otro indicio de cuán doloroso fue este suceso lo constituye su uso como el prototipo de la congoja y la pérdida: "La muerte de los justos", dicen nuestros Sabios, "Le es tan trágica al Omnipotente como el día en que se rompieron las Tablas"[7].

 Y, sin embargo, Di-s avaló la decisión unilateral de Moshé de romper las Tablas. Obviamente, entonces, Moshé tenía justas razones para hacerlo. ¿Pero por qué culmina esto la enumeración de la Torá de sus mayores logros? Con tantas realizaciones positivas en mérito de Moshé, ¿por qué acentuar un suceso tan negativo, por más justificado y necesario que fuera?

 El Talmud nos dice que "todo pasa por la conclusión"[8]. Esto significaría que al culminar las alabanzas de Moshé con la mención de haber roto las Tablas, la Torá está implicando que ésta fue su mayor virtud, mayor que el hecho de ser "el sirviente de Di-s" por 120 años; mayor que el hecho de ser el único ser humano con quien Di-s Se comunicó cara a cara, "manifiéstamente[9], no por alegoría"; mayor que las "señales y maravillas" que realizó en Egipto, haciendo nacer una nación y conduciéndola a la libertad; mayor que su poseer "la poderosa mano" que recibió la Torá de Di-s; ¡mayor que su mantener, proteger y gobernar unas 3.000.000 de almas quejumbrosas en "el desierto grande y temible" durante cuarenta años!

 Además, las palabras "que Moshé hizo ante los ojos de todo Israel" (que Rashi interpreta como una referencia a la rotura de las Tablas por parte de Moshé) no son solamente las últimas palabras de la Torá sobre Moshé; también son las palabras de cierre de la Torá misma.

 ¡Esto significa que la Torá llega a su punto más excelso con el registro de su propia devastación!

 La Novia Díscola

 ¿Qué impulsó al corazón de Moshé a "envalentonarlo para romper las Tablas"?

 El pueblo judío había adorado el Becerro de Oro, violando el pacto con Di-s documentado en las Tablas. Moshé se encontró, así, en la posición de tener que escoger entre la preservación de la Torá o la preservación de Israel, como el Midrash ilustra con la siguiente metáfora:

 Había una vez un rey que partió en un viaje distante y dejó a su prometida con sus criadas. A causa de [la promiscuidad de] las criadas, comenzaron a circular rumores acerca de la novia del rey. El rey escuchó acerca de ello y quiso ejecutarla. El tutor de la novia se enteró, por lo que se adelantó y rompió su contrato matrimonial, diciendo: "De decir el rey: 'Mi esposa hizo así y así', le diremos: 'Ella no es tu esposa aún'". El rey investigó posteriormente la cuestión, y se encontró con que nada promiscuo había en el comportamiento de su novia; que sólo las criadas eran corruptas, y se reconcilió con ella. Dijo el tutor de la novia al rey: "Señor, suscribe otro contrato matrimonial, pues el primero fue roto". Le dijo el rey: "Tú lo rompiste, de modo que proporciona tú el papel y yo escribiré sobre él con mi propia mano"... Así, cuando Di-s perdonó [al pueblo judío], dijo a Moshé: "Cincela[10] tú mismo, dos Tablas de piedra [como las primeras, y Yo escribiré sobre estas Tablas lo que estaba sobre las primeras, que tú rompiste]"[11].

 Di-s, explica el Midrash, es el rey; Israel, Su novia; el erev rav (la "multitud mixta" que se había unido al pueblo judío en el Exodo y era responsable del Becerro de Oro), sus criadas corruptas; Moshé, su tutor; y la Torá, el contrato de boda.

 Cuando Di-s deseó destruir a Israel a causa de su involucración en la veneración del Becerro de Oro, Moshé destrozó las Tablas, disolviendo con ello el nexo matrimonial que supuestamente habían violado y dejando a Di-s sin razones en base a las cuales castigar la "infidelidad" de Su novia.

 La Opinión de Moshé

 Y esto la Torá lo considera la más excelsa virtud de Moshé: su inequívoca lealtad al pueblo judío, una lealtad mayor aún que su lealtad a la Torá.

 Cuando la existencia misma del pueblo judío se ve amenazada, Moshé está dispuesto a romper el contrato matrimonial a fin de salvar a la novia.

 Nadie está más hondamente identificado con la Torá que Moshé.

 "Recordad la Torá de Moshé, Mi servidor"[12], apela el Profeta Malaji.

 ¿La Torá de Moshé? ¿No es la Torá de Di-s? Explica el Midrash: porque Moshé dio su vida por la Torá, es llamada con su nombre[13].

 Con nadie era más cierto que la rotura de las Tablas se asemeja a "la muerte de los justos" que con Moshé; al destrozar las Tablas, Moshé estaba destruyendo todo lo que él era y abogaba.

 Sin embargo, cuando el pueblo judío está en peligro -o incluso lo está una pequeña minoría de éste, corrupta por el elemento marginal del erev rav- Moshé no titubea en romper las Tablas.

 Cuando el pueblo judío está en peligro, Moshé no consulta con nadie. Ni siquiera con Di-s.

 Cuando Moshé debe escoger entre la Torá e Israel, su devoción a Israel lo supera todo, incluyendo aquello que define la esencia misma de su propio ser: su misión Divina y su relación con el Omnipotente.

 De hecho, la rotura de las Tablas por parte de Moshé es el máximo acto de su vida.

 En todo lo demás que hizo, actuó por claro mandato de Di-s: Di-s lo instruyó y facultó para sacar a los judíos de Egipto, partir el Mar y transmitir Su sabiduría y voluntad a la humanidad. Siempre era el deseo de Di-s lo que él seguía; aquí, fue "su propia opinión", con la que la opinión Divina posteriormente concordó.

 Al romper las Tablas, Moshé estaba actuando por propia iniciativa, en oposición con su misión Divina de entregar la Torá de Di-s al mundo. Al romper las Tablas, Moshé, quien no podía conjeturar que Di-s habría de reemplazar las primeras Tablas con un segundo par, estaba erradicando su propio ser, su mismísima raison d'etre, en aras de su pueblo.

 Y Moshé no se fue a un costado para llevar a cabo el más doloroso y potencialmente autodestructivo acto de su vida. Rompió las Tablas "ante los ojos de todo Israel", un hecho que la Torá enfatiza repetidamente, y luego reitera en sus palabras de cierre.

 Pues Moshé deseó demostrar a todo Israel, y a todas las generaciones por venir, el deber de un líder del pueblo judío: reconocer que "Israel lo precede todo en la mente de Di-s", incluso la Torá[14]. Estar dispuesto no solamente a sacrificar su vida física para su rebaño, sino también su alma y esencia espiritual misma.

 Primero Entre Primeros

 La Torá no solamente registra que Di-s avaló el que Moshé rompiera las Tablas; no solamente proclama que el máximo acto de Moshé era su ubicar la preservación de Israel por encima de la integridad del "contrato matrimonial"; también escoge hacer de éste su propio mensaje culminante.

 Con sus palabras de cierre, la Torá establece que ve su propia existencia como secundaria frente a la existencia del pueblo de Israel.

 El Midrash lo dice así:

 Dos cosas precedieron a la Creación del mundo por parte de Di-s: la Torá e Israel. Con todo, no sé qué precedió a qué. Pero cuando la Torá declara: 'Habla a los Hijos de Israel...', 'Ordena a los Hijos de Israel...', etc., sé que Israel lo precedió a todo[15].

 En otras palabras, dado que el propósito de la Creación del universo por parte de Di-s es que Israel pueda implementar Su voluntad como ésta es planteada en la Torá, tanto los conceptos de "Israel" como de "Torá" preceden al concepto de "mundo" en la "mente" del Creador. Con todo, ¿cuál es la idea más hondamente arraigada dentro de la conciencia Divina: Torá o Israel? ¿Israel existe para que la Torá sea implementada, o la Torá existe para servir al judío en el cumplimiento de su misión y la concreción de su relación con Di-s?

 Dice el Midrash: Si la Torá se describe a sí misma como una comunicación a Israel, esto supone el concepto de Israel como anterior al de la Torá. Sin judíos para implementarla, no puede haber una Torá, pues la idea misma de una Torá fue concebida por la mente Divina como una herramienta para facilitar el nexo entre Di-s y Su pueblo.

 En consecuencia, cuando la Torá habla de la rotura de las Tablas, no habla de su propia destrucción, sino, en última instancia, de su preservación: si la rotura de las Tablas salvó a Israel de la extinción, entonces también salvó a la Torá de la extinción, pues el concepto mismo de "Torá" depende de la existencia de un pueblo judío[16].

 Insistiendo en la Redención

 La abnegada devoción de Moshé por su pueblo caracterizó su liderazgo desde sus albores. Cuando Di-s se apareció a Moshé por primera vez en la zarza ardiente y le ordenó sacar al pueblo judío de Egipto, Moshé se negó. Durante siete días y sus noches Moshé discutió con Di-s. "Envía a quien Tú has de enviar"[17], suplicó Moshé. No me envíes a mí. "La ira de Di-s se encendió contra Moshé", nos cuenta la Torá[18].

 Es comprensible: el pueblo judío languidece bajo el látigo egipcio, y el elegido redentor de Di-s se rehúsa a aceptar su misión. No obstante, Moshé discutió con Di-s pidiéndole "envía a quien Tú has de enviar" en vez de enviarme a mí.

 ¿Por qué se negó Moshé a ir? ¿Era su humildad?

 Cierto, la Torá atestigua que "Moshé era el hombre más humilde sobre la faz de la tierra"[19]. Pero seguramente Moshé no era uno que permitiría que su humildad interfiriera con la salvación de sus hermanos.

 Nuestros Sabios explican que Moshé sabía que él no merecería llevar a Israel a la Tierra Santa y con ello lograr la redención final y definitiva de su pueblo[20]. Sabía que Israel sería llevado nuevamente a exilio, que sufriría una vez más la opresión física y espiritual del galut. De modo que se negó a ir. No me envíes, suplicó; envía ahora a quien Tú enviarás en el fin de los días. Si ha llegado el momento de la redención de Israel, envía al Mashíaj, a través del cual Tú afectarás la redención completa y eterna[21].

 Durante siete días y sus noches Moshé disputó el guión de Di-s para la historia, dispuesto a suscitar la cólera de Di-s sobre sí mismo en aras de su pueblo.

 Ni aceptó jamás el decreto de galut.

 Después de asumir, por fuerza del mandato Divino, la misión de sacar a Israel de Egipto, se embarcó en una lucha de toda la vida para hacer de ésta la redención absoluta y definitiva.

 Hasta el último día de su vida, Moshé imploró a Di-s que le permitiera conducir a Israel a la Tierra Santa, lo que habría radicado a Israel en su tierra, y a Di-s en el seno de Israel, para toda la eternidad[22]; hasta su último día, suscitó el enfado de Di-s con su empeño por producir la redención definitiva.

 En las propias palabras de Moshé: "Imploré a Di-s... 'Por favor, déjame cruzar y ver la buena tierra del otro lado del Jordán, la buena montaña (Jerusalén) y el Levanón (el Gran Templo)'. Y Di-s Se enojó conmigo por causa de ustedes... y me dijo: '¡Basta! No Me hables más de este tema...'"[23].

 Di-s dijo "¡Basta!", pero Moshé no fue silenciado.

 Porque el desafío de Moshé del plan Divino no terminó con su desaparición de la vida física. El Zohar nos cuenta que cada alma judía tiene en su núcleo una chispa del alma de Moshé[24]. De modo que cada judío que conmociona las puertas del cielo clamando por la redención, continúa la lucha de Moshé contra el decreto de galut.

 Basado en Sijot de Simjat Torá 574725 y Shabat 9 de Av, 5751[25]

 Notas:
1. Rabí Shlomó Itzjaki (1040-1105), cuya obra es el más básico de los comentarios bíblicos.
2. Deuteronomio 8:15.
3. Ibíd., 9:17.
4. Exodo 34:1.
5. Véase Rashi a Talmud, Shabat 87a.
6. Talmud, Eruvín 54a.
7. Talmud de Jerusalén, Iomá 1:1.
8. Talmud, Berajot 12a.
9. Véase Números 12:6-8.
10. Exodo 34:1.
11. Midrash Tanjumá, Ki Tisá 30; una versión ligeramente diferente es citada por Rashi en su comentario a Exodo 34:1.
12. Malaji 3:22.
13. Midrash Rabá, Shemot 30:4.
14. Véase el Midrash citado más adelante en este ensayo.
15. Taná deBei Eliahu Rabá, capítulo 14.
16. Así, toda la Torá es puesta a un lado para salvar una vida judía. En las palabras del Talmud: "Profana un único Shabat por él, para que él pueda observar muchos Shabatot subsiguientes" (Talmud, Shabat 151b). Aquí, también, la "violación" del Shabat es vista como su máxima preservación. Por otra parte, "El judío, aunque haya transgredido, sigue siendo judío" (Talmud, Sanhedrín 44a). El nexo inherente entre Di-s y Su pueblo se concreta a través de su observancia de la Torá, pero no depende de ella; aun cuando el judío viola la Torá, Di-s libre, su identidad como tal no se ve afectada. Así, tenemos el concepto de teshuvá ("retorno"): también cuando un judío ha dañado su relación con Di-s según ésta se define en la Torá, puede superar la definición de la Torá de la relación y reavivarla a través del anhelo, arrepentimiento y resolución de teshuvá.
17. Exodo 4:13.
18. Ibíd., 4:14.
19. Números 12:3.
20. Véase la nota 22.
21. Rashi a Exodo 4:13; Midrash Lekaj Tov, ibíd.
22. "Los actos de Moshé son eternos" (Talmud, Sotá 9a; así, el mishkán, el santuario que Moshé construyó en el desierto, nunca fue destruido). Si Moshé hubiera asentado al pueblo de Israel en su tierra, no hubiera habido exilios posteriores (Megalé Amukot, sección 185; véanse los comentarios de Alsheij y Or HaJaím sobre Deuteronomio 4:23).
23. Deuteronomio 4:23-26.
24. Tikunéi Zohar 69, págs. 112a y 114a; véase Tania cap. 44.
25. El Rebe lloró profusamente durante la Sijá de Simjat Torá, describiendo la rotura de las Tablas por parte de Moshé con una voz estrangulada por las lágrimas.

****************************************

 MASHIAJ: DESCENSO PARA UN MAYOR ASCENSO

 Incluso cuando la oscuridad del galut es cada vez más fuerte, el judío no debe dejarse afectar por ello. Todo lo contrario: Al saber que el descenso diaspórico es en aras del ascenso, da más ímpetu a su servicio a Di-s, sumando en "la mitvá es una vela y la Torá es luz", a fin de eliminar y sublimar la oscuridad galútica. Es precisamente el abismal descenso lo que lleva a la virtud más excelsa.

 Basado en una Sijá de Shabat Vaietzé, 5742

******************************************************************************** 

DEDIQUE UNA EDICION DE "EL REBE ENSEÑA" EN HONOR A SUS ACONTECIMIENTOS FAMILIARES FELICES (CUMPLEAÑOS, BODAS, ANIVERSARIOS DE CASADO, NACIMIENTOS, BAR/BAT MITZVA) DE SUS SERES QUERIDOS.

 TAMBIEN PUEDE ETERNIZAR LA MEMORIA DE SUS SERES QUERIDOS RECORDANDOLOS EN SUS DIAS DE IORTZAIT, AUSPICIANDO UNA EDICION DE "EL REBE ENSEÑA" VIA INTERNET.

 DOS VECES "JAI" ($ 36.-), ES TODO LO QUE PRECISA PARA HACER DE SUS MOMENTOS ESPECIALES UNA FUENTE DE INSPIRACION PARA MILES DE FAMILIAS DEL MUNDO DE HABLA HISPANA, VIA INTERNET.

 UN MERITO INIGUALABLE: COMPARTIR EL SABER DEL REBE, RECOGIENDO MERITOS PARA SUS MAS ALLEGADOS.

 RESERVE SU FECHA CON ANTELACION! HAGA SU CONTRIBUCION CON TARJETA DE CREDITO (VISA O AMERICAN EXPRESS).

 PARA MAS INFORMACION, NO DUDE EN COMUNICARSE CON NOSOTROS A: kehot@iname.com